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Rocosas Canadienses. ¡Expectativas cumplidas!

Sábado 19 de agosto del 2017. 12:00 de la mañana. Llegamos a Calgary, allí nos está esperando Marian, una compañera del viaje que ha llegado poco antes que nosotros y Carlos, nuestro guía de Muntania.

A lo largo del día irá llegando el resto del grupo, vamos a ser 10 personas más Carlos. Viajamos en distintos vuelos y vamos a ir llegando a lo largo del día, así que Carlos nos acerca al hotel y quedamos con él dentro de tres horas para ir a cenar a casa de su familia Canadiense. No se muy bien a quien se refiere, pero suena bien. Nos vamos los tres a comer al centro de Calgari, es mejor plan que esperar en el hotel.

Desde mi punto de vista, Calgari es una ciudad bastante moderna, aunque claro, estamos en un país que este año celebra el 150 aniversario , y 150 años a mi me parece bastante poco. Vengo de una ciudad en la que tenemos un acueducto de más de 2000 años.

Bueno, Calgari, es una ciudad con pasarelas entre edificios, me llama la atención, muy pintoresco, lo que se lo curran los canadienses para estar confortables cuando llega el invierno, el invierno aquí tiene que ser duro.

Comemos una hamburguesa al más puro estilo americano, con una cerveza, después damos una vuelta por la ciudad y volvemos al hotel. Al final la ciudad se asemeja bastante al concepto que tenía de ciudad americana.

Allí ya están esperando casi todos los compañeros del viaje, así que nos montamos en la furgoneta y Carlos nos lleva a la casa de Bert, su familia canadiense, allí nos cuenta que es una persona que conoció en España, Bert hacía el camino de Santiago, Carlos le ayudó un par de días y desde entonces son familia. Bert nos abre su casa y nos invita a cenar. Nos sentimos un poco amedrentados, esto en España no se hace, pero nos gusta el detalle, al final nos sentimos muy a gusto. Cenamos hablando de viajes y terminamos viendo mapas de los sitios que vamos a visitar.

A lo largo de la cena va llegando los últimos rezagados del grupo. Ya estamos todos.

El domingo nos levantamos, cogemos furgoneta y nos vamos a hacer la primera ruta, hoy tenemos como invitados especiales a Bert y a su mujer, que le apetece pasar algo más de tiempo con 11 españoles que han cruzado medio mundo para conocer su país.

La primera ruta es bastante tranquilita, quizás lo que me llamó más la atención es que todo el mundo va con un bote de spray rojo colgado de la mochila, o en el cinturón, o en un bolsillo de la mochila de rápido acceso. Es el spray de pimienta, por si nos cruzamos un oso, este es un país de osos. Encontraremos a lo largo del viaje muchos carteles que nos lo recuerda. Los carteles, las papeleras “anti-osos”… los osos están presentes en todos lados.

El ya famoso spray anti osos es un spray de pimienta, no suele haber problemas, pero por seguridad hay que llevarlo, es algo así llevar casco cuando escalas. Nunca hace falta, pero hay que llevarlo. Nos cuentan que el tiempo de reacción si te encuentras a un oso mosqueado es de cinco segundos. En cinco segundos pasas de tener un oso muy lejos a tener un oso encima. En esos cinco segundos tienes que sacar el spray, quitar el seguro, apuntar al oso y disparar cuando lo tengas a menos de metro y medio. Muchas cosas para hacer en cinco segundos. Me da la impresión de que los que llevan el spray en un bolsillo de la mochila lo van a pasar muy mal si llega el oso.

Al acabar la excursión nos tomamos una cerveza con Bert y nos despedimos, nos vamos a nuestro hostel en Banff.

Empieza la aventura! Carlos nos expone como nos vamos a organizar, la mayoría de las cenas son en hostel, así que tendremos que cocinar nosotros mismos. Nos propone hacer turnos de lavar cacharros y de cocinar. Dos personas cocinas, y las dos personas que cocinen el próximo día limpian. Parece una buena organización. Y así lo hicimos casi todos los días. He de reconocer que la gente se lo curro muchísimo. Tuvimos una dieta bastante variada. Y no recuerdo ninguna noche que cenáramos mal. Incluso estaban buenas las algas que nos hizo Carlos!

Desde este día iniciamos una rutina que consistía en desayunar, coger la furgo, ir a un centro de interpretación y visitar algún sitio espectacular.

Lo primero que me impresionó de Canadá fueron sus bosques. Que arboles tan grandes! Parece que en este país todo es a lo grande. Los bosques, lo árboles, los vehículos…

Bueno, todo no, lo glaciares se veían pequeñitos, no quiero decir que los glaciares de España sean más grandes, que no es cierto, pero la primera impresión al verlos es compararlos con los glaciares de Alpes, con Chamonix, el glaciar de Bossons, o los glaciares del Monte Rosa. Con el tiempo cambié de opinión. Hay glaciares espectaculares en Canada, el campo de hielo de Columbia, por ejemplo, quizás nubló mi criterio el que veía el hielo desde lejos, mientras que el de Alpes lo había pisado durante muchas horas haciendo rutas interminables.

Fue espectacular el ver el Angel Glacier, un glaciar colgado, con su lago lleno de bloques de hielo. También fue espectacular el campo de hielo, aunque lo viéramos de lejos, y el Iceland Trail en el parque de Yoho.

Otra cosa que personalmente me impresionó es la fauna. Íbamos con el sueño de ver un oso. Todo el mundo te dice que si vas a Canadá verás osos, o al menos que puede ser que veas osos. Y el último día del viaje vimos un oso. Pero más allá que el oso, también vimos mucha fauna. Ciervos, alces, marmotas, patos, perdices…. Recuerdo que estábamos volviendo del Sentinel Pass, en el parque de Banff, cuando vimos en directo los ciervos, ya los habíamos visto desde el coche, en algún cruce de la carretera, mientras íbamos en marcha y había un cristal entre medias.

Pero en ese momento estaban ahí mismo, como a dos metros. Todos parados, mirándonos unos a otros. En España es impensable. Son fauna salvaje! Y estaban apenas a dos metros! Al cabo de unos minutos perdieron el interés por nosotros y se fueron. Cuando dijeron que podríamos ver fauna no creí que se refieran a esto. La verdad es que la fauna nos ha ido acompañando a lo largo de todo el viaje.

En conclusión, puedo decir que ha sido un viaje que me ha gustado mucho, muy completo, y distinto. Estamos encantados, ha cumplido todas las expectativas.

Si tuviera que destacar algo sería la riqueza natural que tiene este país y se ve en este viaje, lo amable que es su gente, y los compañeros de viaje que hemos tenido.

Muchas gracias a Muntania, a Carlos y a todos los compañeros de viaje.

Raquel y Carlos

 

 

 

 

Explorando Georgia. Senderismo y Tradición.

Primeras impresiones de Georgia y su capital

Georgia, mezcla de culturas y religiones que conviven en armonía, de hecho es uno de los países más seguros del mundo. Tiene una gran diversidad y riqueza cultural, puesto que ha sido invadida en múltiples ocasiones a lo largo de la historia por diferentes pueblos que codiciaban su valiosa tierra y su enclave estratégico, en plena ruta de la seda. Es un país que ha conseguido mantener su espacio y sus arraigadas tradiciones, como los bailes y los cantos. Es curioso y habitual ver a grupos de amigos que se juntan a cenar y entonan preciosas canciones a varias voces que te devuelven al pasado.

Tiene mucha tradición vinícola, dicen que fueron los primeros en elaborarlo, junto con los griegos, y utilizan la piel de la uva en fermentación con la que destilan su famoso chacha (vodka de alta graduación). Los georgianos son bastante hospitalarios, ya que el visitante para ellos es “un regalo del cielo”.

Comenzamos el recorrido por la capital de Georgia, cuyas aguas termales dan nombre a Tbilisi, que significa Agua Caliente, y que nos ha sorprendido. Es una ciudad verde y rodeada de colinas, tranquila pero llena de vida, donde comercios y restaurantes abren todo el día y hasta bien tarde. Tbilisi destaca por sus contrastes, con multitud de monumentos antiguos y muy bien conservados, como la fortaleza Narikala del siglo IV, y sus características casas con balcones de madera tallados, pero tiene a su vez varios llamativos edificios de estilo modernista. El río Mtkvari atraviesa la ciudad, y es especialmente bonito pasear por la noche y ver todos sus monumentos iluminados con muy buen gusto. Es recomendable usar el transporte público o desplazarse en taxi (por menos de 3€ puedes moverte por toda la ciudad), ya que el tráfico es bastante caótico.

A mediodía subimos a lo alto de una colina para visitar el Monasterio de Jvari, lugar emblemático por ser donde la Santa Nino instauró el cristianismo colocando una cruz de madera atada con sus propios cabellos, y desde el que hay unas vistas increíbles de Mtsketa y de la confluencia de los ríos Aragvi y Kurá.

Comemos en Mtsketa, villa con encanto de calles empedradas que fue la antigua capital de Georgia. Visitamos la espectacular catedral de Svetitskhoveli del s.XI que alberga un montón de historia y leyendas, y donde dicen que fue enterrada la túnica de Cristo. Merece la pena recorrer el entorno de la catedral, rodeada de árboles, fuentes, y pequeños puestos de artesanía y delicias culinarias.

Volvemos a Tbilisi a cenar en un restaurante de comida típica georgiana: Churchkhela (nueces hiladas recubiertas de una masa de harina y zumo de uva), Khinkali (empanadillas al vapor rellenas de carne que se comen con la mano), Khachapuri (pan u hojaldre relleno de queso fresco, huevo u otros ingredientes) Fjali (pudings de nueces con diferentes verduras como espárragos o remolacha), guiso de ternera, higaditos de pollo, cerdo a la brasa, y patatas encebolladas, acompañados de quesos artesanales..) mientras disfrutamos de bailes y canciones georgianas.

Nos vamos a las montañas del norte

Amanecemos en Tbilisi con un día bastante nublado y ponemos rumbo a una zona montañosa en el norte. De camino hacemos una paradita de media hora para ver el castillo de Ananuri del s.XVII, y disfrutar de unas bonitas vistas al embalse de Jinvali, al salir nos probamos los típicos trajes georgianos elaborados con lana de oveja.

Continuamos la ruta hasta adentrarnos en una zona montañosa, y hacemos una parada rápida en la estación de esquí de Gudauri, ahora cerrada, con más de 50 km esquiables. Desde un mirador de forma semicircular y coloridos frescos que construyeron los rusos, divisamos las montañas con algo de nieve en las cimas que cayó hace un par de semanas.

Tres horas y media desde nuestra salida de Tsibili, llegamos a la región de Kazbegi, donde se encuentra el monte con este mismo nombre, de 5.047m. y su vista nos acompaña en todo el ascenso hasta el Monasterio de Gergeti a 2.170m de altitud, al que llegamos en algo menos de dos horas. Se recomienda el ascenso por el sendero de la izquierda y no por el que atraviesa la pista forestal cruzando un pequeño bosque. Para personas que no quieran caminar, hay numerosos todoterrenos que suben hasta el Monasterio por 50 laris ida y vuelta (16€). El día ha despejado y nos permite ver con claridad la espectacular cima del Kzbegi y los glaciares que lo circundan.

Ya volviendo, a escasos kilómetros, cogemos el desvío a Juta, adentrándonos en un increíble valle casi intacto, y atravesando pequeñas aldeas de ganaderos hasta llegar a una pista forestal de unos 5 kilómetros que tendremos que recorrer hasta alcanzar Juta. Se recomienda ir en todoterreno, es una pista expuesta en algunos tramos, y con riesgo de avalanchas cuando hay nieve. En invierno la cierran.

Juta nos ha fascinado, es un valle precioso y alpino, recorrido por un pequeño río que se aprecia al fondo del barranco. La aldea la forman apenas diez casas, entre las que hay un hotelito, y algún bed & breakfast. Allí nos llama la atención un macizo rocoso con grandes paredes verticales y corredores de nieve y hielo. Hablando con los habitantes locales, que nos invitan a un chupito de Chacha (vozka que elaboran artesanalmente) y unos pastelitos caseros, descubrimos que se trata del monte Chaukhi (3.842m). Sin duda, un sitio mágico y recóndito donde disfrutar del trekking, alpinismo y del esquí de travesía.

Parque Nacional de Borjomi Kharaguali

Amanecemos en Tbilisi con un día espléndido. Ponemos rumbo al oeste para visitar Borjomi, uno de los parques naturales más grandes de Europa con una extensión de 85.000 hectáreas principalmente de bosque. Paramos en el centro de interpretación del parque para informarnos de las diferentes rutas. Tiene algunas cabañas repartidas en diferentes emplazamientos que nos permite realizar itinerarios de varios días de duración con capacidad de 12 personas, por 15 laris por persona (6 euros) y hay que llevar saco de dormir. Hacemos una ruta circular de media jornada (4h) de 9km.

Comenzamos la ruta ascendiendo por un denso bosque de abetos, robles y hayas. De camino nos cruzamos con alguna huella de lobo y de oso; Borjomi tiene la mayor colonia de osos de Eurasia.  Al llegar a la parte más alta, el bosque se abre y se pueden apreciar las vistas del valle y a una cordillera que llama nuestra atención. Comenzamos un pronunciado descenso de 700 metros de desnivel por un bonito camino boscoso.

Al terminar la excursión nos dirigimos a Bakuriani, que cuenta con una estación de esquí Alpino y esquí de fondo para echar un vistazo a la cordillera que hemos visto desde lo alto, llamada Samsari, para explorar la posibilidad de rutas de esquí de travesía. Desde Barkuriani nos desviamos a la derecha por una pista que nos acerca a Samsari disfrutando de un paisaje maravilloso de extensos bosques de hayas y montañas por doquier allá donde dirijas la vista. No terminamos la pista porque no está asfaltada y es demasiado larga, los accesos no son muy buenos.

Ciudad en la roca de Uplistsikhe y bodega de Chardakhi

Un nuevo y soleado día en Tbisili. Partimos nuevamente hacia el oeste para visitar Uplistsikhe, a 75 km de la capital. Se trata de una antigua ciudad excavada en la roca en el primer milenio antes de Cristo. Realizamos la visita recorriendo la pequeña ciudad tallada en roca arenisca durante 45 minutos, con una guía de habla inglesa que nos describe como era la vida en este lugar emplazado en un acantilado rocoso en la rivera izquierda del rio Kurá.

Al terminar la visita nos dirigimos a Chardakhi, para ver la elaboración tradicional del vino en vasijas de barro  subterráneas (denominadas Krevi), método que en 2013 pasó a ser patrimonio de la UNESCO y su famoso chacha (vodka elaborado con la piel fermentada de la uva) en la  bodega Iago Winery. Para los visitantes que vayan en septiembre, cuando se recolecta la uva, podrán vivir la experiencia de pisarla. La pequeña y artesanal bodega, esta regentada por una pareja de abuelitos encantadores que nos preparan una deliciosa comida casera que regamos con sus vinos y licores de elaboración propia.

Parque Nacional de Lagodekhi.

Salimos de Tbilisi en un día nublado y lluvioso hacia el Parque Nacional de Logodekhi, donde llegamos tras unas 3h de viaje en coche. Paramos en el centro de interpretación a la entrada del parque, donde un chico que habla perfectamente inglés nos explica las diferentes opciones de rutas, tanto a pie como a caballo y que cuentan con refugios para 12 personas al final de las diferentes etapas, con camas, pero sin cocina y para los que hace falta llevar saco de dormir. El precio por persona sería de 15 laris, y la opción de alquilar caballos costaría 50 laris por persona, más 50 laris diarios para el guía. Realizamos un paseo de mínima dificultad, adentrándonos en un bosque mágico, que ahora en otoño ofrece una gran variedad de colores, y con altísimas hayas, tilos, fresnos y arces cubiertos de hiedra.

Nos dirigimos hacia una cascada para lo cual tenemos que atravesar el río pasando por un tronco caído, ya que el agua en esta época baja con bastante fuerza. Íbamos con la idea de realizar una barbacoa pero el día húmedo no nos lo permite y antes de llegar a la cascada volvemos a la entrada deshaciendo el camino. Nos sorprende que en todos los parques nacionales está permitido hacer fuego, pero es una tradición georgiana muy arraigada que las autoridades no se atreven a prohibir.

LUGARES A VISITAR

Svaneti

Es probablemente una de las regiones más espectaculares del país, con impresionantes paisajes de altas montañas cubiertas de nieve, profundos desfiladeros, colinas boscosas e increíbles valles. Rodeado de picos de hasta 5.000 metros, Svaneti es la región más elevada del Cáucaso habitada por el hombre. Hace dos mil años se asentó allí el pueblo de los Svan que levantó cientos de torres  durante la época medieval y que componen un paisaje único donde parece haberse detenido el tiempo. Mestia, centro administrativo de Svaneti, cuenta con decenas de casas medievales, torres de vigilancia y manantiales de agua mineral. Entre su patrimonio cultural cabe destacar los pueblos de Legami, Lanchvali y Lekhtal, su Museo de Historia y Etnografía, o la Casa-Museo del escalador Mikhail Kherhiani.

En Svaneti encontramos el pico más alto de la nación de Georgia, Shjara, con 5.203 m, el tercero más alto del Cáucaso, y la montaña Ushba (4.710m) considerada la más bella y difícil de la cordillera, también conocida como la Reina del Cáucaso.

Parque Nacional de Tusheti

Tusheti es una de las regiones más fascinantes, al noroeste de Georgia, en la que destaca una naturaleza salvaje formada por profundos cañones recorridos por ríos y estrechos puertos de montaña. El paisaje está compuesto principalmente por praderas alpinas y sub-alpinas, bosques de pinos. Al viajar por las aldeas de Tusheti, parece haberse detenido el tiempo o haber retrocedido a la Edad Media, por sus casas de piedra y torres de vigilancia.

Para llegar hasta Tusheti hay que atravesar el paso de Abano, con una altura de casi 3 000 metros sobre el nivel del mar, por una carretera que está incluida en 100 carreteras más peligrosas del mundo. Las aldeas principales son: Shenako, Diklo, Dartlo, Parsma, Jvarboseli. Estos pueblos sólo están accesibles en los meses de verano, ya que en las duras condiciones del invierno y la escarpada ruta de acceso hace que se vacíen en durante el otoño o se queden aislados al cerrar la carretera. La aldea principal de Tusheti es Omalo, a 1.880 metros sobre el nivel del mar y está dividida en 2 partes: Omalo vieja, que alberga la fortaleza Keselo con sus 7 torres, y Omalo nueva, más moderna.

Parque Nacional del Kazbegi

Este parque de 8.700 hectáreas es un abrupto y verde valle que se encuentra en la ladera norte de la gran cordillera del Cáucaso, a escasos kilómetros de la frontera rusa y alberga el monte que da lugar a su nombre, el Kazbegi, el tercero más alto de Georgia con 5.047m. Stepantsminda es el nombre oficial del principal pueblo de esta región, aún conocido como Kazbegi, y que está a 1.750 m de altitud. Dentro del parque se encuentra el Monasterio de Gergeti o Iglesia de la Trinidad, a 2.170m de altitud, con unas vistas espectaculares al parque y al Kazbegi, que le propician una atmósfera realmente mágica.

Tbilisi

La capital de Georgia alberga yacimientos de aguas termales dan nombre a Tbilisi, que significa Agua Caliente, y que no deja indiferente al visitante. Es una ciudad verde y rodeada de colinas, segura y llena de vida, donde comercios y restaurantes abren todo el día y hasta bien tarde. Tbilisi destaca por sus contrastes, con multitud de monumentos antiguos y muy bien conservados, como la fortaleza Narikala del siglo IV, y sus características casas con balcones de madera tallados, pero tiene a su vez varios llamativos edificios de estilo modernista. En Tbilisi habita un tercio de la población georgiana, que se hace notar en la cantidad de coches que recorren sus calles a un ritmo un tanto acelerado y caótico.

Monasterio de Jvari y Mtskheta

El Monasterio de Jvari, o Iglesia de la Cruz, está construido en lo alto de una colina y es un lugar emblemático por ser donde la Santa Nino instauró el cristianismo, colocando una cruz de madera atada con sus propios cabellos. Desde este lugar hay unas vistas increíbles de Mtskheta y de la confluencia de los ríos Aragvi y Kurá.

Mtskheta, se encuentra en la intersección del Camino Militar y la Ruta de la Seda. Es una villa con encanto de calles empedradas que fue la antigua capital del Reino de Georgia y es patrimonio de la UNESCO. Allí se encuentra la espectacular e histórica Catedral de Svetitskhoveli del s.XI, que alberga multitud leyendas, y donde dicen que fue enterrada la túnica de Cristo. Merece la pena recorrer el entorno de la catedral, rodeada de árboles, fuentes, y pequeños puestos de artesanía y delicias culinarias autóctonas.

Parque Nacional de Lagodekhi.

El Parque Nacional de Logodekhi se encuentra en la región de Kakheti y ofrece todo tipo de paisajes de montaña, bosques, cascadas, cañones, ríos, lagos y picos nevados. Se encuentra en el noreste del país, en la parte meridional del Cáucaso y en la frontera con Azerbaiján y Daguestán. En este bosque casi inmaculado, las hayas, tilos, fresnos y arces, cubiertos por hiedra, se elevan hasta 30 y 40 metros creando una atmósfera realmente mágica. El parque alberga una variada y salvaje fauna compuesta de osos, lobos, linces, ciervos, corzos y jabalíes, entre otras muchas especies.

Parque Nacional de Borjomi Kharaguali y fábrica de agua de Borjomi

Borjomi es uno de los parques naturales más grandes de Europa, con una extensión de 85.000 hectáreas principalmente de denso bosque, mayoritariamente abetos, pero también abundan robles y hayas. Se sitúa en el suroeste de Georgia, en la cadena montañosa del Cáucaso menor y la particularidad de este espacio protegido consiste en su diversidad en cuanto a zonas geográficas, paisajes, monumentos históricos y en su variada flora y fauna; hay que destacar que en Borjomi se encuentra la mayor colonia de osos de Eurasia y varias especies en peligro de extinción.

Fábrica de Agua Bormoji

Se encuentra en esta zona de manantiales única en el país, En 1837 se declaró agua medicinal y esta fábrica local comercializa el agua mineral por todo el país desde 1.890. El agua de Borjomi, naturalmente cerbonatada, es de origen volcánico y su peculiaridad es que proviene de acuíferos situados a 8 km de profundidad, cuando la mayoría de las aguas minerales normalmente no superan los 100 o 200 metros. Su consumo ha sido sugerido por investigadores para tratamientos de enfermedades digestivas y de diabetes.

Ciudad en la roca de Uplistsikhe

Uplistsikhe (la fortaleza del Señor) es una antigua ciudad excavada en la roca en el primer milenio antes de Cristo, a unos 75 km de la capital. Está emplazada en lo alto de un rocoso acantilado en la rivera izquierda del río Kurá. Se pueden visitar varias estancias de aquel entonces, como el teatro, la farmacia, palacios y cárceles subterráneas que nos muestran vestigios de la vida en este lugar.

Bodega de Chardakhi

Chardakhi es una pequeña y sencilla población donde se encuentra la bodega Iago Winery, que elabora el vino de forma tradicional, en vasijas de barro subterráneas (denominadas Krevi), método que en 2013 pasó a ser patrimonio de la UNESCO y también su famoso chacha (vodka elaborado con la piel fermentada de la uva). Los visitantes que vayan en septiembre, cuando se recolecta la uva, podrán vivir la experiencia de pisarla. La pequeña y artesanal bodega está regentada por una pareja de abuelitos encantadores que ofrecen la posibilidad de degustar su una deliciosa comida casera, regada con vinos y licores de su propia elaboración.

Parque Nacional de Mtirala

Con una superficie de 15 806 hectáreas, el parque es un sitio que protege la flora y fauna de Cólquida, incluyendo especies endémicas en peligro de extinción. El territorio del parque es una de las zonas más húmedas del país, de ahí procede su nombre “Mtirala”, que en español significa “llorar”. Es el único Parque de Georgia en el que el mar interactúa con los paisajes de montaña.

Ciudad de Vardzia

Es una auténtica ciudad de cuevas talladas en la pared de una montaña junto al rio Mtkavari, en las proximidades de la localidad de Aspindza a lo largo de una extensión de 500m. Pueden recorrerse a pie sus estancias, comunicadas por túneles o escaleras y ordenadas en gradas, de una profundidad de más 50 metros. Construida por la reina Tamara en 1185, esta ciudadela fue convertida en uno de los centros teológicos más importantes de la región, con su propia comunidad monástica.

Cueva de Prometeo

La cueva de Prometeo fue descubierta en 1984, y es una de las maravillas naturales de Georgia que ofrece a los visitantes con sus impresionantes de estalactitas, estalagmitas, cortinas, cascadas petrificadas, perlas de cuevas, ríos subterráneos y lagos.

En la mitología griega, Prometeo es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses y dárselo a los hombres para su uso, razón por la cual fue castigado por Zeus.

La montaña de Khvamli es visible desde Cueva de Prometeo y es el lugar donde la leyenda dice que Prometeo fue encadenado.

La cueva puede recorrerse pie a través de una ruta de 1.060 metros, y también a través de un paseo en barco por un río subterráneo durante 280 metros.

Cañones de Martvili  

Estos espectaculares cañones, que llevan el nombre de la cercana ciudad de Martvili se formaron hace millones de años dando lugar a un paisaje natural con increíbles cuevas,  cataratas y pozas de agua color turquesa. Las paredes del cañón están cubiertas de lianas naturales y fósiles milenarios. El cañón se puede recorrer en barco por el río Abash, o caminar a su parte más alta para llegar a unas cascadas de 7 metros de caída.

Más información en http://www.muntania.com/viaje/descripcion/georgia-senderismo-y-tradicion

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Rocosas canadienses, una experiencia inolvidable

Las Rockies son una maravilla. Inmensas. Todo allí es a lo grande. Los bosques de coníferas impresionantes, lagos de colores increíbles, glaciares miraras donde miraras y q decir de la fauna. Lindas ardillas, enormes marmotas, ciervos gigantes en plena civilización y hasta nos encontramos con un grizzly en Lake Louise muy cerquita del alojamiento. ¡Menudo momentazo!

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Las rutas fueron preciosas y muy variadas. Pudimos conocer bastante en profundidad estas montañas. Me gustaron especialmente la subida a la Whaleback Mountain en Yoho y Wilcox Peak y El “pico sin nombre” en la zona de Mount Edith Calvell. De la zona de Banff destaco la ruta de Sentinel Pass y Paradise Valley.
Aunque me encantó el día de las canoas, no me importó no navegar el segundo día. A cambio subimos a las Opal Hills que estaban preciosas después de haber nevado algo el día anterior y cuando de pronto el cielo abrió en lo alto, después de llover mientras subíamos, fué todo un espectáculo.

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Tuvimos mucha suerte con el tiempo. Solo un día fué un desastre pero lo aprovechamos bien yendo a bañarnos a las aguas termales de Jasper y por la tarde con una salida en busca de fauna.
Otra cosa a destacar es que no tuve la sensación de pérdida de tiempo. Los días estaban muy aprovechados. Era una de mis pequeñas preocupaciones porque duermo pocas horas y soy muy activa pero como además de las rutas, hicimos unos cuantos extras, los días quedaban bien completos.

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Los alojamientos en general muy bien, destacando el bed&breakfast de Jasper. Pero estuvimos también muy a gusto en Lake Louise. El refugio Stanley Mitchel muy genuino e ideal para conocer Yoho. Y el alojamiento q menos me gustó fué el de Canmore.

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Lo que menos me gustó fué el tema de las comidas, aunque entiendo que tenga q ser de esa forma. Las cocinas estaban muy bien, pero es que ¡ninguno éramos muy cocinillas! Ja, ja.

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Los últimos días, en Jasper mi amiga Alicia y yo, hartas de pasta y arroz cenábamos en restaurantes. Ja, ja. A una edad una se va volviendo cada vez más fina.

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Y finalmente decir que Carlos, nuestro guía es un encanto. Nos lo pasamos muy bien con él. Me encantó la libertad q nos daba. Se notaba lo que le gustan las Rockies y lo que disfruta enseñándolas.

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Parecía uno más del grupo. Siempre dispuesto a enseñarnos cosas incluso en el día libre. Genial su conocimiento de idiomas. Se movía por allí como pez en el agua.  Un diez.

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No puedo olvidarme de mis compañeros de viaje: Nos juntamos un grupo muy simpático que nos lo pasamos genial.

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Ha sido una experiencia inolvidable. Gracias Muntania


Más información en:

http://www.muntania.com/viaje/descripcion/rocosas-canadienses-senderismo-trekking-y-canoas-en-banff-yoho-y-jasper

Senderismo más allá del Círculo Polar Ártico: Islas Lofoten

Julio 2016

El día 28 de Julio, partíamos desde el aeropuerto del Prat de Barcelona, cinco de los seis miembros del grupo, Ana, LLuís, Carmen, Rosa y Kiko, con un vuelo de la compañía Norwegian con destino a Oslo y tras una escala, con un nuevo vuelo hasta Harstad/Narvik ( Evens).

Allí, fácilmente identificable nos esperaba José Antonio, nuestro guía de Muntania y Macarena otro componente del grupo procedente de Argentina. Después de los trámites del aeropuerto, José Antonio nos hizo una breve explicación del recorrido hasta nuestro primer destino, Svolvær, donde pasaríamos los dos primeros días de esta semana de senderismo en las islas Lofoten.

Las islas Lofoten, situadas entre los paralelos 67-68 latitud norte, por encima del Círculo Polar Ártico, cuyo nombre significa “pié de lince”, la configuran una cadena de islas, de las cuales las mas grandes son: Moskenesøya, Austvågsøya, Flakstadøya, Gimsøya, Hinnøya, con una población estable de unos 24.000 habitantes y con la principal fuente de ingresos basada en la pesca del bacalao.

Durante el trayecto, de algo más de dos horas, tuvimos ya las primeras sensaciones de un viaje recorriendo un paisaje que intuimos que no nos iba a defraudar; José Antonio mientras nos iba explicando el programa de senderismo que teníamos previsto realizar, con alguna variante si el tiempo no permitía lo previsto.

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Los dos primeros días recorreríamos los alrededores de Svolvær, en la isla de Austvågsøya para a continuación trasladarnos hasta el extremo más occidental donde termina la carretera E-10, hasta el pequeño pueblo de Å, en la isla de Moskenesøya y realizar allí nuevas excursiones.

Día 29 de Julio. El día amanece nublado, sin lluvia, lo que le confiere un aire especial al paisaje; nos reunimos todo el grupo y después de las explicaciones de José Antonio y de la supervisión de nuestro equipo iniciamos nuestra primera salida alrededor de Svolvær en dirección a la cabecera del lago Nøkkvatnet (249 m.) y al refugio Nøkksaetra. El camino no presenta dificultad técnica, pero si nos llama la atención la cantidad de agua y barro que encontramos durante todo el recorrido; los bastones son una buena ayuda para no perder el equilibrio en alguna ocasión. Y allí descubrimos cual sería el adjetivo que describiría nuestro día a día: “laborioso”, los recorridos no eran difíciles pero si “laboriosos”. Una vez en el refugio, en su terraza tomamos nuestro primer almuerzo en montaña, y descansamos disfrutando del entorno.

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Reanudamos nuestra marcha, para realizar un recorrido circular alrededor de otros lagos, Stornøkkvanent (240 m) hasta obtener el premio de la jornada: la vista de Svolvær con las montañas que la rodean. La vuelta a casa la realizamos a través de una pista de ski, con un fuerte desnivel que nos obliga a zigzaguear y hacer uso de nuestros palos. Hemos recorrido unos 12 km. Con un desnivel aproximado de unos 400 m.

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Ha sido nuestro primer día de senderismo para tomar contacto con este paisaje y clima que nos acompañará durante la semana. Por la noche, parte del grupo decidimos ir a cenar por la zona del puerto de Svolvær, con gran animación y repleto de turistas en esta época del año. La llegada de un barco de la compañía Hurtigruten, el Nordnorge, añade espectáculo y colorido a nuestra cena de pescado y cerveza.

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Día 30 de Julio. Para el día de hoy, nuestro guía nos tiene preparada una sorpresa: coronar el Matmora, una cumbre de 788 m. Con un recorrido de aproximación que intercala distintos paisajes hasta poder disfrutar desde su cumbre una vista panorámica excepcional, con el Ártico incluido. Partimos desde Svolvær en dirección norte hasta recorrer una carretera paralela al fiordo Norpollen. Ascendemos rápidamente por un sendero que obliga a parar para disfrutar del paisaje y del magnífico día de verano que tenemos, sobre el Sunnlandsfjorden. Dejamos a un lado el lago Rangendalsvatnet que poco a poco a medida que ganamos altura, se va haciendo cada vez más pequeño, para después de cruzar una zona con desprendimentos de rocas, un poco incómoda y que obliga a asegurar bien los pasos, observamos la cima del Matmora.

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Impresionantes vistas hacia el norte con el Grunnførfjorden y el pueblo de Grunnfør; el Vatnfjorden y el océano Ártico. Después de un descanso, comer y tomar las fotos de rigor, descendemos por el mismo camino disfrutando de nuevo de las maravillosas vistas panorámicas. Hemos recorrido aproximadamente unos 12 km con un desnivel acumulado de unos 825 m.

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A pesar de estar cansados, como el día en esta época del año, es muy largo, decidimos salir con nuestro guía hacia el sur para visitar el pueblo pesquero de Henningsvær, disfrutando de la puesta de sol en Heimøya y la cena en Kabelvåg, en un pequeño restaurante con gran personalidad.

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Día 31 de julio: Hoy toca madrugar para recorrer la carretera E-10, hasta su finalización en el pueblo de Å en la isla de Moskenesøya, y que pertenece al municipio de Moskenes, tradicional pueblo pesquero ahora musealizado y dedicado al turismo. Degustamos antes de emprender nuestra excursión del día unos magníficos bollos con chocolate o de canela en la terraza de la panadería del pueblo. Hoy recorremos el lago Ågvatnet, descansando en un refugio para comer algo y volviendo por el mismo sendero. Nos tomamos el día con calma ya que llevamos kilómetros acumulados y la resaca del Matmora.

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Hoy dormiremos todo el grupo en un tradicional Rorbuer, antiguas cabañas de pescadores ahora acondicionadas como apartamentos para turistas, que dispone de un amplio comedor donde prepararemos la cena comunitaria, con el pescado que hemos ido a comprar todo el grupo en una tienda especializada en el vecino pueblo de Reine.

Este día tuvimos como invitada a Giulia, una chica italiana que trabaja en la administración del Hostel de la zona, conocedora del entorno y que nos obsequió con una botella de vino blanco. Aficionada a la escalada nos explica la satisfacción de iniciar excursiones a las 10 de la noche, con la misma luz que disfrutamos en España a las 10 de la mañana sin el apremio de que oscurezca en toda la jornada.

Día 1 de Agosto. Nos encontramos en el extremo mas occidental de las Islas Lofoten y el día amanece cubierto y previsión de lluvia, según el parte metereológico que cada día consulta nuestro guía. Tenemos previsto desplazarnos hasta el puerto de Reine, que nos ofrece una imagen fotográfica que no desaprovechamos, no en vano fue declarado a finales de los años setenta el pueblo mas bonito de Noruega. Su puerto queda enmarcado por la montaña Reinebringen siendo una imagen utilizada como escaparate de las Islas Lofoten e incluso de toda Noruega. Nuestra excursión se inicia en ferri que tras un corto viaje nos desembarca en Vinstad ya con una incesante lluvia que nos obliga a utilizar nuestros impermeables con los que vamos equipados. Iniciamos la ruta en dirección a un collado con una suave pendiente, dejando a nuestro lado el cementerio de la comunidad, en el que llama la atención las fechas de las lápidas algunas de ellas de finales del siglo XIX. Ya en su cima, otra vez José Antonio nos sorprende con la ruta, un rápido descenso sin dificultad técnica nos lleva a la playa Bunnestranda, de arena blanca con mar brava y rodeada de impresionantes farallones de roca, un sueño para los escaladores. Realizamos un pequeño recorrido por la playa y las fotografías de rigor para inmortalizar ese momento tan especial; regresamos de nuevo hacía el collado y descendemos hacia al puerto para tomar de nuevo el ferri a Reine. Como tenemos tiempo, hacemos una parada para secarnos y en la antigua escuela del pueblo degustamos unas magníficas tartas elaboradas por los habitantes de la comunidad acompañadas de café y te. Nos llama la atención la lista con los nombres de los habitantes de Vinstad que se distribuyen los días de la semana para estar al cuidado de la cafetería-escuela y atender la los excursionistas que como nosotros gozamos de sus tartas y de su amabilidad.

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Hoy hemos cambiado nuestro alojamiento, nos instalamos en otro Rorbuer mas al norte en el pequeño pueblo pesquero de Ramberg; la estancia es muy confortable, con una terraza que ofrece una magnífica panorámica del puerto y un gran comedor-cocina, donde degustamos una cena con productos locales y un recuerdo de nuestros manjares como jamón, tortilla española y pan con tomate.

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Día 2 de Agosto. José Antonio tiene preparada otra de la excusiones clásicas de la zona donde estamos y recomendada en todas las guías de viajes. Un impresionante recorrido hasta la playa de Kvalvika incluyendo, si el tiempo lo permite y nuestras fuerzas también, ascenso hasta el Ryten (543 m), magnífica atalaya para ver la playa y el mar de Noruega. Nuestro guía tiene localizado con antelación el lugar donde aparcaremos la furgoneta que nos sirve de medio de transporte, justo al lado de la granja Bergland, donde se inicia la ruta de ascenso hasta un collado en el que encontramos el lago de Forstvatnet, dejando a nuestras espaldas el pueblo de Ramberg y su playa. La niebla preocupa, aunque no lo diga, a José Antonio ya que la atalaya que representa el Ryten puede verse anulada si no tenemos buena visibilidad. Por decisión de todo el grupo, que está en forma, seguimos ascendiendo, poco a poco, hacia la cima del Ryten que alcanzamos unos 45 minutos después de dejar el lago a nuestra espalda. La vista sobre la playa de Kvalvika, entre nubes en movimiento, es magnífica, vale la pena el esfuerzo; la niebla, poco a poco, se disipa y nos ofrece un espectáculo maravilloso. Las fotos se suceden, parece que necesitamos captar toda la belleza del lugar pero es imposible; llega el momento de inmortalizar el grupo con la camiseta de Muntania, obsequio de la organización y su bandera corporativa. El desnivel del descenso hasta la playa es de mas de 400 metros; se encuentra rodeada por las montañas de Moltinden y Kjerringa, con fuertes desniveles y acantilados que la prudencia aconseja no acercarse demasiado, aunque siempre hay quien lo haga y no precisamente de nuestro grupo.

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Después de un rápido y cómodo descenso hasta el lago que habíamos contemplado en el primer tramo, se inicia una fuerte pendiente donde otra vez los bastones se muestran imprescindibles y de gran ayuda. La playa parece cada vez está mas cerca y vemos éste es un lugar concurrido por gente de todas las edades que como nosotros disfrutan de la naturaleza de las Lofoten. LLuís y Macarena se suman a un grupo de turistas italianos que han decidido tomar un baño en las frías aguas del mar de Noruega cercano ya al océano glaciar Ártico en esta costa y que quede inmortalizado para la posteridad. Degustamos nuestro almuerzo que en esta ocasión se nos hace algo escaso, ya que hemos acumulado desgaste en la subida al Ryten y el descenso a Kvalvika; indudablemente la excursión se lo merece y así felicitamos a José Antonio que decide para el retorno un sendero que asciende hasta el paso de Skoren y no se presenta tan empinado ni complicado como la bajada desde el lago Forstvatnet. Nos cruzamos que muchos excursionistas y nos llama la atención la corta edad de muchos de ellos y la facilidad con la que se mueven en este terreno.

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Una vez llegados al collado observamos delante nuestro el Torsfjorden y sus montañas. Seguimos el sendero que nos llevará hasta la carretera 986 y la zona de aparcamiento habitual para el acceso a la playa. Nuestra furgoneta está unos kilómetros mas adelante, dado que al final hemos hecho una excursión circular, José Antonio gracias a la amabilidad de un turista italiano, recoge la furgoneta y nos la acerca sin tener que desplazarnos hasta donde por la habíamos aparcado.

A pesar del esfuerzo hoy estamos mas contentos que cansados y José Antonio nos propone llevarnos hasta la bahía de Sandbotnen; su magnífica playa, Ytresand, nos invita a tomar fotografías para nuestro recuerdo. A continuación y en dirección norte nos desplazamos hasta el pueblo de Vikten, famoso por sus artesanos en el arte de soplar vidrio. Degustamos unos pasteles extraordinarios, de chocolate y de zanahoria, y disfrutamos de la exposición de piezas originales y como no del entorno de la población entre el mar y las montañas.

Día 3 de Agosto. La semana de senderismo en las Islas Lofoten va llegando a su fin y para el último día de excursión, José Antonio ha reservado un recorrido paralelo al mar visitando el pueblo de Nusfjord declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y recorriendo un valle esculpido por los glaciares. Después de la caminata, volvemos al pueblo, a esa hora repleto de turistas, que a diferencia de nosotros que hemos sido madrugadores, han tenido que pagar un simbólico peaje para entrar en él. En el puerto una famosa y concurrida cafetería nos permite descansar y degustar uno de los postres más típicos y deliciosos de las islas: Los gofres producto muy extendido en Noruega, aunque algo diferentes a los que conocemos por aquí, ya que son redondeados, suaves y esponjosos, se doblan para comer con una sola mano y normalmente se aderezan con mermelada (fresas, frambuesas o arándanos) y nata, o con el queso marrón “geitost”.

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Ahora ya es el momento de iniciar el trayecto hacia nuestro último alojamiento, que de forma inteligente nuestro guía y Muntania han elegido cerca del aeropuerto desde el cual mañana, la mayoría, volaremos con destino a nuestras casas.

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Una vez de vuelta a casa, nos queda el magnífico recuerdo de esta experiencia en las Islas Lofoten. Nuestras expectativas se han visto cumplidas con creces, sin duda gracias a los paisajes maravillosos que hemos descubierto y a la satisfacción de haber convivido y disfrutado con un grupo con el que hemos compartido experiencias que guardaremos con cariño, sin olvidar la magnífica organización de Muntania y el buen hacer de nuestro guía, José Antonio, ahora ya un amigo.

En estos momentos solo nos queda resolver un dilema: ¿qué nos propone Muntania para el próximo año ?

Cesc Marsal


Más información en http://www.muntania.com